Acompañado por un grupo de coristas de ‘Ntonobe’, el hombre ha trasladado a la figura eclesiástica las preocupaciones y dificultades que atraviesan los habitantes de su pueblo.

Imagen religiosa de San Pedro Apóstol. Foto: Cuenta oficial de Facebook de la Parroquia San Pedro Apóstol de Buenos Aires, Argentina.

Un vídeo difundido recientemente en redes sociales ha generado diversas reacciones en la opinión pública de Guinea Ecuatorial tras mostrar a un anciano pidiendo ayuda a una estatua de San Pedro en una comunidad de la Región Continental del país.

Según se observa en las imágenes, el señor realiza una serie de peticiones relacionadas con la situación de su poblado. En su “oración” expresada íntegramente en fang, el creyente dice textualmente (traducido al español): “¡Oh, señor, no tenemos qué comer! Pasamos serias dificultades para acceder al pueblo y nos afecta bastante la talla de madera que realizan los chinos, además de otras muchas preocupaciones que afectan a las respectivas familias que habitan en nuestro pueblo”.

El lugareño recuerda en su mensaje a San Pedro que tienen su protección y que para sobrevivir necesitan que lleguen empresas al pueblo. “Si hoy día tenemos a otro sacerdote, es gracias a San Pedro, pero… ¿por qué estamos pasando más eso? Las mujeres del pueblo ya no duermen aquí, al igual que los hombres”, declara ante la estatua.

Video real de la petición a San Pedro por parte de la comunidad (redes sociales). 

La escena, grabada en un pueblo de la región continental del país, ha circulado ampliamente en plataformas digitales y ha provocado comentarios de diferente naturaleza entre los usuarios. Algunos internautas interpretan el momento como una muestra de fe y esperanza, mientras que otros han centrado la atención en las condiciones sociales que refleja el mensaje del anciano.

El vídeo también ha abierto una conversación sobre la relación entre la fe y las necesidades sociales de muchas comunidades. Para algunos ciudadanos, la escena representa la manera en que determinadas poblaciones expresan sus preocupaciones ante la falta de soluciones a problemas cotidianos como el desempleo, la falta alimentación, por citar algunos.

Más allá de la dimensión religiosa, el caso ha puesto nuevamente sobre la mesa el papel de las instituciones y la sociedad en la búsqueda de respuestas para mejorar las condiciones de vida de las comunidades del interior del país.