En su escrito para EL COTIDIANO-GE, Santiago Mbueli NGUNDI NSURU, Máster en Ciencias Políticas por la Universidad Financiera Adscrita al Gobierno de la Federación de Rusia, analiza en una extensa reflexión el grado de influencia de los estudios en la contratación de jóvenes en el mercado laboral ecuatoguineano.

Santiago Mbueli Ngundi Nsuru, Máster en Ciencias Políticas por la Universidad Financiera Adscrita al Gobierno de la Federación de Rusia.

Procedemos a reproducir (sin alteraciones de fondo) el texto opinativo:

Aunque estudiar es importante, no siempre garantiza un empleo. El país tiene un sistema educativo que muchas veces no está conectado con las necesidades reales del mercado laboral. Por eso, muchos jóvenes salen preparados en teoría, pero sin las habilidades prácticas que las empresas buscan. Se destaca que la formación sí importa, pero necesita estar bien adaptada a la realidad del país. Por último, se sugiere que el gobierno, las empresas y las instituciones educativas trabajen juntos para crear más oportunidades para los jóvenes.

Guinea Ecuatorial es un país con una población muy joven y un desafío creciente de desempleo entre sus jóvenes. Según las estimaciones del INEGE (Instituto Nacional de Estadística de Guinea Ecuatorial), la población del país se eleva a 1.612.677 habitantes en el año 2023 (se calcula que alrededor de la mitad son jóvenes menores de 25 años). Este contexto demográfico acentúa la importancia de crear oportunidades de empleo para los nuevos egresados de escuelas y universidades. En las últimas décadas, el país ha mantenido una alta tasa de alfabetización juvenil (alrededor del 98,20 %) y cobertura creciente en educación primaria y secundaria. Sin embargo, la transición de la educación al empleo enfrenta varios retos.

Según el informe de la UNESCO publicado en 2014, Guinea Ecuatorial tiene una tasa de alfabetización juvenil del 98,20%. La tasa de alfabetización de jóvenes (hombres) es de 97,72%, inferior a la de jóvenes (mujeres) de 98,70%.
El país se enfrenta a importantes desafíos derivados de una economía dominada por los ingresos provenientes del petróleo en detrimento de otros sectores. A su vez, el crecimiento económico no ha tenido un correlato en el desarrollo social, existiendo así un desarrollo desequilibrado.

Existe oportunidad de trabajar políticas de juventud desde un enfoque de desarrollo humano, orientada a la generación de empleo decente y a la cualificación de recursos humanos que enmarca en el Plan Estratégico realizado por el Gobierno denominado anteriormente Horizonte 2020, en la actualidad Horizonte 2035.

SITUACIÓN ACTUAL DEL EMPLEO JUVENIL EN GUINEA ECUATORIAL

La situación del empleo juvenil sigue siendo uno de los desafíos más importantes para el desarrollo económico y social del país. A pesar de los avances en el acceso a la educación, muchos jóvenes encuentran serias dificultades para conseguir un empleo estable y acorde a su nivel de formación.

Según datos del Banco Mundial y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la tasa de desempleo juvenil en Guinea Ecuatorial se situó en un 16,35% en el año 2023, a pesar de estar en edad y condiciones de trabajar.
 
En cuanto a los sectores que más empleo generan para los jóvenes, el sector público sigue siendo uno de los principales empleadores, especialmente en áreas como la administración, la educación y la sanidad. Sin embargo, debido a la saturación del empleo estatal, no es suficiente para absorber a toda la población joven en búsqueda de trabajo.

El sector petrolero, que representa la mayor parte del Producto Interno Bruto (PIB) del país, también genera empleo, pero en menor medida para los jóvenes, debido a que exige alta cualificación técnica, experiencia previa y formación especializada. En los últimos años, algunos jóvenes han empezado a encontrar oportunidades en sectores emergentes como la tecnología, el comercio y los servicios, apoyados por programas de emprendimiento.

Uno de los principales problemas que afecta al empleo juvenil en Guinea Ecuatorial es el desajuste entre la formación que reciben los jóvenes y las necesidades reales del mercado laboral, sumado al nepotismo o enchufismo, es decir, nombrar o contratar a familiares, amigos en la administración pública o empresa sin importar el mérito para ocupar el puesto.

Además, muchos jóvenes obtienen títulos académicos, pero no cuentan con las habilidades prácticas ni con la experiencia laboral que exigen las empresas. A esto se suma la escasa oferta de formación técnica y profesional, así como la falta de prácticas, pasantías o programas de inserción laboral en los centros educativos. El resultado es una población juvenil formada, pero no empleada, lo cual genera frustración, dependencia económica y, en algunos casos, migración hacia otros países en busca de oportunidades.

Para hacer frente a esta situación, el gobierno de Guinea Ecuatorial, en colaboración con el PNUD y el sector privado, puso en marcha el proyecto “Impulso Profesional”. Esta iniciativa busca mejorar la empleabilidad de los jóvenes mediante formación práctica en habilidades blandas, ética profesional y experiencia laboral directa en empresas. Programas como este son clave para cerrar la brecha entre lo que se enseña en las aulas y lo que se necesita en el mundo laboral.

EL PAPEL DE LA FORMACIÓN EN GUINEA ECUATORIAL

El nivel de formación de los jóvenes ha experimentado avances significativos en las últimas décadas, pero persisten desafíos estructurales que limitan su impacto en el acceso al empleo y el desarrollo personal.

Según la Segunda Encuesta Nacional de Hogares publicada por el Instituto Nacional de Estadísticas de Guinea Ecuatorial (INEGE) en diciembre de 2024, la tasa de alfabetización entre las personas de 15 años y más es del 90,1%. Sin embargo, existen diferencias de género: la tasa de alfabetización entre los hombres es del 95,2%, mientras que entre las mujeres es del 85,6%.

En el curso académico 2020/2021, se registraron 250.236 estudiantes matriculados en los diferentes niveles educativos. De este total, el 68,5% correspondía a educación primaria, infantil y preescolar; el 26,0% a educación secundaria; el 3,3% a educación universitaria; y el 2,2% a formación profesional. En cuanto a la finalización de la educación primaria, en 2015, la tasa fue del 40,78%, lo que indica que menos de la mitad de los estudiantes completan este nivel educativo.

La formación desempeña un papel crucial en el acceso al empleo juvenil, pero enfrenta desafíos significativos que limitan su efectividad. A pesar de que la educación es gratuita en todos sus niveles, solo alrededor del 45% de los estudiantes completan la educación primaria, y las tasas de deserción son altas, especialmente entre las niñas. Además, el 17% de los alumnos repitieron el curso en el año escolar 2015-2016, y casi el 60% de los estudiantes tienen una edad superior a la correspondiente a su nivel educativo.

La calidad de la educación se ve afectada por la falta de infraestructura adecuada, escasez de docentes capacitados y recursos didácticos limitados, especialmente en zonas rurales. Según UNICEF, en 2015, solo el 37,23% de los maestros de educación primaria estaban capacitados formalmente, lo que refleja desafíos en la calidad de la enseñanza.

Estos datos reflejan tanto los avances como los desafíos en el nivel de formación de los jóvenes. Es fundamental continuar implementando políticas y programas que mejoren la calidad educativa, reduzcan la deserción escolar y faciliten la transición de la educación al empleo.

El papel de la formación en el acceso al empleo juvenil es cada vez más importante, especialmente si se analiza la diferencia entre la formación académica tradicional y la formación técnica o profesional. Aunque el país ha ampliado su oferta educativa en los últimos años, la mayoría de los jóvenes siguen optando por carreras universitarias, mientras que la formación técnica y profesional sigue siendo poco valorada y escasamente desarrollada.

Según datos del informe “Guinea Ecuatorial en cifras 2023” del Instituto Nacional de Estadística (INEGE), del total de estudiantes matriculados en el sistema educativo durante el curso 2020-2021, sólo el 3,3% estaban en la universidad y apenas el 2,2% en formación profesional, mientras que el 68,5% se concentraba en niveles preescolares y primarios. Esta baja proporción de estudiantes en programas técnicos refleja una estructura educativa que no responde adecuadamente a las necesidades del desarrollo económico y laboral del país. Además, muchos centros de formación profesional carecen de infraestructura adecuada, equipos modernos o personal docente especializado, lo que limita la calidad y atractivo de estos programas.

Por otro lado, el mercado laboral está demandando cada vez más habilidades prácticas y técnicas. El sector del petróleo, la construcción, la agricultura moderna, la tecnología y los servicios necesitan mano de obra cualificada en oficios específicos, pero esta demanda no está siendo cubierta debido a la falta de formación técnica disponible. Incluso cuando existen instituciones dedicadas a la formación profesional, su cobertura sigue siendo limitada y no alcanza a absorber la creciente demanda juvenil.

Esta desconexión entre lo que se enseña y lo que realmente necesita el país contribuye al desempleo juvenil, especialmente entre jóvenes con títulos universitarios que no encuentran empleo en su área. Muchos terminan aceptando trabajos informales o fuera de su especialidad, mientras que las empresas buscan técnicos que no están disponibles. Esta realidad evidencia la necesidad de equilibrar el sistema educativo, revalorizar la formación técnica y profesional, e impulsar políticas públicas que fomenten su expansión, modernización y vinculación directa con el sector productivo.

El sistema educativo actual presenta varias limitaciones, como el escaso gasto público en educación, que en 2022 fue de sólo el 0,9% del PIB. Es necesario aumentar los niveles de financiamiento y las prioridades de gasto deben comenzar por mejorar el acceso a la educación primaria y secundaria de calidad, invertir en habilidades requeridas para la diversificación económica y brindar mejor formación y apoyo al profesorado.

PROPUESTAS Y RECOMENDACIONES

1. Apoyo a la iniciativa privada nacional, con exenciones, créditos a bajo interés para estimular a emprendedores e inversores nacionales, lo que es imprescindible para el ansioso desarrollo económico y social que anhela el país.

2. Reforzar la formación técnica y adaptarla al mercado; es imprescindible que los jóvenes adquieran habilidades prácticas que el mercado laboral necesita. Esto incluye actualizar los programas de formación, modernizar los centros educativos y orientar la enseñanza en los sectores con demanda social. Al mismo tiempo, establecer vínculos entre los centros de formación y las empresas para facilitar prácticas profesionales y empleo directo tras la capacitación.

3. Es fundamental que el país tenga un buen clima de negocios para atraer a inversores.