En algunos distritos del país la búsqueda del metal amarillo se ha convertido en la rueda de socorro para muchos mineros en la continua lucha por salir adelante.

Evinayong, Niefang, Añisok y Kogo son algunas de las localidades de Guinea Ecuatorial donde la práctica de la excavación del oro se ha vuelto una moda convirtiéndose en una actividad lucrativa de más para los lugareños, aunque su obtención depende en gran medida del rendimiento de cada trabajador.
Según ha relatado un implicado en la búsqueda de este mineral, el inicio de esta práctica en la zona estaría estrechamente ligada al abandono de las canteras hace dos años por parte de la firma Shefa Gold. “Después de la extinción del contrato de la empresa minera Shefa Gold en 2024, los habitantes de estos distritos comenzaron a dedicarse a la exploración del oro”, cuenta un joven que se dedica a esta actividad.
El chico ha abordado igualmente la política de la fijación de precios, los métodos de venta y los puntos de comercialización del producto. “El precio del oro sube dependiendo de dónde lo vendas, pero un gramo cuesta como mínimo 70 mil francos CFA. Lo compran expatriados y nativos, y éstos a su vez lo van a vender en las fronteras”, ha explicado el minero.

Relativo a las ganancias que genera esta actividad, el explorador del subsuelo ha indicado que el beneficio es directamente proporcional al rendimiento, aunque depende del rango del trabajador (ayudante o dueño del material empleado), ya que “en un trabajo de una semana uno puede alcanzar mínimamente 1 millón de francos CFA”.
Esta situación pone al descubierto una nueva forma de ganarse la vida en los bosques de Guinea Ecuatorial a través de los recursos minerales que provee la madre naturaleza, la cuál hace posible que estos trabajadores puedan sacar adelante a sus respectivas familias.