La imagen es insólita bajo cualquier criterio, aunque varía la percepción ciudadana sobre la misma: lo que para algunos es una curiosa escena de humor, es motivo razonable de crítica para otros.

Señalización de paso de cebra en un puente interurbano de Camaremi, Malabo. Foto: Andrés Ondó ETOGO OYÉ.

‎En los recovecos del popular barrio de Camaremi, en Malabo, se halla una imagen tan surrealista como cómica extendida en la mayor parte de los puentes interurbanos colocados sobre el río que recorre la comarca, y no es precisamente por estas vigorosas infraestructuras metálicas y madereras que conectan a dos localidades de la antigua capital del país separadas por el arroyo (Camaremi y San Valentín), sino por la llamativa presencia de señales de pasos peatonales en lugares verdaderamente inusuales.

‎Esta anomalía es, en esencia, un tributo a la incongruencia e ineptitud del sector competente. El emplazamiento de estas señalizaciones inducen al ciudadano ingenuo a pensar sobre un posible proyecto social de asfalto de carreteras modernas que brillan por su ausencia en esta zona del aludido enclave. Son inexistentes las visitas periódicas de inspección de parte de comisiones especializadas del departamento responsable; sin embargo, pasan los años, el paradero del dinero liberado para este fin sigue siendo un misterio y, curiosamente, los carteles son inamovibles.

Zona sin carretera y poco concurrida de Camaremi, pero con indicadores de paso de cebra. Foto: Andrés Ondó ETOGO OYÉ.

‎‎“Normalmente estas cosas no deben de estar aquí porque su presencia implica que hay coches que pasan por esta zona, pero nadie nos está diciendo nada al respecto”, ha afirmado un joven que prefirió mantener su identidad en anonimato. Brandy, algo más abierta al sentido común, dijo que “a lo mejor forme parte de un proyecto futuro de construcción de una carretera en este espacio”, aunque posteriormente matizó que “así como está, no tiene sentido. Se supone que bajo el puente pasa un río y no estamos hablando de un puente peatonal”.

‎Un ligero ataque de risa que nace de la incredulidad y la perplejidad se apodera de cualquier transeúnte que se topa con esta señal cuando recorre por vez primera este sendero. Algunos vecinos residentes en las proximidades del puente alegan haberse acostumbrado a este disparate, y así lo reflejan con el pasotismo ante el tema objeto de crítica. Otro grupo de personas, más atrevidos y menos conformistas, piden explicaciones claras por activa y por pasiva sobre la intención real de la masiva presencia de señales de tráfico en lugares inadecuados.

Aguas del río urbano localizado bajo uno de los puentes que portan los insólitos pasos peatonales de Camaremi. Foto: Andrés Ondó ETOGO OYÉ.

‎“Los que han puesto esto aquí, ellos mismos saben el sentido que tiene, sinceramente. Nací, crecí y actualmente vivo en Camaremi, pero nunca en mi vida he visto a ningún coche circulando por esta zona. Primeramente, el terreno está muy accidentado y eso dificultaría el paso de los vehículos. ¡quizá poner esto aquí implica que habrá un proyecto en el futuro! pero es que la cosa lleva años así y jamás hemos visto a nadie interesarse por ello. Deben decirnos algo, por lo menos. Así, sabremos si a medio o largo plazo tendremos que mudarnos o no”, ha declarado Bárcenas, residente del barrio, con los ojos aguados.


‎‎Más que una reacción inmediata en forma de continuidad de esta supuesta obra inacabada en lo más recóndito de Malabo, lo que realmente desean los moradores de Camaremi es conocer la versión de las autoridades del sector sobre la razón que obedece a la colocación de estas señales de tráfico ante la escalada del confusionismo y la preocupación instalados en la vecindad.