Las quejas, el desorden y la desesperación han sido la tónica dominante en la primera jornada de esta convocatoria dirigida a jóvenes de distinto sexo en busca de una oportunidad segura para conseguir un empleo.

Jóvenes con esperanza en las colas a la espera de ser recibidos sus expedientes. Foto: Cipriano Camacho Bakale

Los pasillos de la tercera planta del Ministerio de Obras Públicas, Ordenación Territorial y Vivienda han amanecido colapsados este martes, 18 de agosto, por chicos y chicas de diferentes edades interesados en las 15 plazas vacantes para cobradores de peaje en la Región Insular. Las imágenes de aglomeraciones reflejan la realidad que viven miles de jóvenes en el país. Con carpetas en mano y durante horas de espera, los aspirantes denunciaron falta de organización y de personal suficiente para recepcionar los expedientes.

“Llevamos aquí desde las 7 de la mañana y no avanza nada”, comentaba uno de los presentes. Otros señalaban que el espacio era insuficiente para la cantidad de personas que acudieron, lo que generó empujones y malestar general en una jornada marcada por las quejas, el desorden y la desesperación por encontrar empleo.

Jóvenes con esperanza en las colas a la espera de ser recibidos sus expedientes. Foto: Cipriano Camacho Bakale

El anuncio, firmado por el Secretario de Estado Encargado de Carreteras y Peajes, establece que el plazo de presentación de instancias va del martes 18 al viernes 21 de agosto hasta las 14:00 horas. Los requisitos son básicos: ser de nacionalidad ecuatoguineana, tener entre 20 y 35 años, y contar con Bachillerato Elemental como mínimo.

La alta demanda contrasta con la poca oferta. Solo 15 vacantes han movilizado a más de 500 personas, lo que evidencia la gravedad del desempleo juvenil en Guinea Ecuatorial. “Es que no hay trabajo. Por 15 plazas viene todo el mundo”, comentaban muchos de los aspirantes entre suspiros.

Jóvenes dirigiéndose a Obras Públicas para depositar sus expedientes. Foto: Ciprianio Camacho Bakale

Algunos ciudadanos coinciden en que este tipo de escenas se repiten cada vez que se abre una convocatoria pública. La falta de oportunidades laborales empuja a la juventud a competir de forma masiva por puestos con requisitos mínimos, dejando al descubierto un problema estructural que sigue sin solución.

Cientos de jóvenes se agolparon desde primeras horas para entregar su documentación y optar a una de las 15 plazas de cobradores de peaje convocadas para la Región Insular.