Con dos coletas altas, cara seria y tez morena, este peculiar “acompañante” se ha convertido en tema de conversación en cada trayecto que realice el vehículo.

La imagen fue tomada dentro de un coche al servicio de taxi. El muñeco aparece justo frente al parabrisas. Tiene la piel morena, el cuerpo rechoncho, va sin ropa y lleva una mano en la oreja como si estuviera en una llamada importante.

En Malabo es habitual ver amuletos, fotos y demás adornos en el interior de los coches al servicio público, pero este caso es distinto. Su llamativa y desnuda apariencia rompe con lo cotidiano y obliga a una segunda mirada. Los niños se ríen al verlo, mientras que los adultos comentan si da suerte o si vigila al conductor.

Lejos de pasar desapercibido, el muñeco le ha dado identidad al vehículo. Ya no es “un taxi más”. Ahora es “el taxi del muñeco”, según han comentado algunos pasajeros asombrados por esta singular escena.

En una ciudad donde el transporte público es parte del día a día, detalles como este le ponen humor a la rutina. Y aunque no hable ni cobre, este “copiloto” ya cumplió su función: que nadie se olvide del viaje. El muñeco de plástico cuelga del retrovisor de un taxi en Malabo y ya roba la atención de pasajeros y conductores.