Sorprende poco presenciar en esta jurisdicción el desarrollo simultáneo de actividades luctuosas y festivas, una práctica bastante normalizada entre el vecindario.

Autora intelectual: Celestina Mbengono MILAM NGÜI
La coexistencia entre el dolor y la diversión marca el estilo de vida de los habitantes de Ela Nguema, donde es notoria la presencia de bares interurbanos que abren sus puertas en horarios mañaneros y caída la noche las calles se inundan de niños menores correteando sin zapatos.
La proximidad entre viviendas y la presencia de múltiples puntos comerciales son dos factores que ocasionan el choque frontal entre actividades de luto y recreativas, haciendo muchas veces que ambas coincidan en tiempo y espacio dentro del tejido residencial.
Raimundo Meñan, vecino de esta histórica comarca de la Región Insular, comparte una reflexión que describe a la perfección la esencia del barrio: “aquí alguien puede tener un velorio mientras otro organiza una multitudinaria fiesta y no pasa nada. Estamos más que acostumbrados a esta situación”.
Lucía Angué, también vecina de la zona, detalla el horario de funcionamiento de los bares: “Los bares se abren a las seis de la mañana. Desde esa hora ya hay gente bebiendo. Esta hora tempranera, que coincide con el inicio de las actividades laborales y escolares en Ela Nguema, no suele ser un impedimento para los clientes”.

El testimonio de Angué ubica el arte del consumo de alcohol justo al asomar el sol, con presencia de hombres y mujeres de relativa edad avanzada ocupando sus puestos en los cansados bancos madereros de los principales establecimientos que comercializan esta sustancia.
Otro elemento señalado por los residentes de la localidad es la libre circulación de menores en la vía pública durante la noche. Las explicaciones de los entrevistados en esta investigación indican que niños juegan en medio de la carretera en horarios donde el tránsito vehicular y la actividad de los bares permanecen activos.
Ubicado en la periferia de Malabo, este municipio posee una configuración urbana que combina viviendas familiares con pequeños comercios, cuarteles militares y bares. Este modelo de ocupación mixta se repite en otros barrios de la ciudad, aunque los moradores de Ela Nguema siempre consideran “unica” esta dinámica instaurada en toda la comarca.