Aunque la respuesta a esta pregunta parece clara por lógica, los viandantes de Malabo se ven obligados a caminar por la carretera ante la invasión de la calzada por parte de algunos conductores, quienes justifican esta práctica por la escasez de espacios para estacionar.

Caminar con seguridad por las calles de Malabo se ha convertido para muchos ciudadanos en un ejercicio de alto riesgo. En numerosos barrios de la antigua capital del país, las aceras concebidas para garantizar el tránsito seguro de los peatones permanecen ocupadas por vehículos estacionados, obligando a quienes se desplazan a pie a invadir la vía por donde circulan los automóviles.
La situación es especialmente visible en zonas comerciales y residenciales, donde la inexistencia de un parque automovilístico y la falta de espacios destinados al estacionamiento han agravado el problema. Como consecuencia, peatones de todas las edades y condiciones físicas se ven obligados a caminar entre el tráfico.
Algunos conductores reconocen que aparcan sobre las aceras, aunque aseguran que lo hacen por falta de alternativas: “Muchas carreteras son demasiado estrechas. Si dejamos el coche completamente en la calzada, dificultaremos la circulación. No es la mejor opción, pero muchas veces no tenemos otra”, explica un conductor consultado.

Otros consideran que la ciudad necesita más aparcamientos públicos para responder al crecimiento del número de vehículos, aunque los viandantes rechazan estas justificaciones y sostienen que el derecho de los peatones a circular con seguridad está siendo vulnerado: “Las aceras son para caminar, no para aparcar vehículos. Cada día tenemos que bajar a la carretera y eso pone en peligro nuestras vidas”, afirmó una vecina de Malabo.
Del mismo modo, otro ciudadano lamenta que esta práctica ya haya tenido consecuencias: “Se han registrado atropellos porque muchas personas no tienen otra opción que caminar por la calzada. Es una situación que debe corregirse cuanto antes”, señaló.
En muchas ocasiones, los agentes de seguridad vial han recordado que las aceras constituyen un espacio reservado para los peatones y que ocuparlas con vehículos incrementa considerablemente el riesgo de accidentes. Asimismo, consideran necesario reforzar la educación vial, aumentar la vigilancia y aplicar las normas de circulación para evitar que esta práctica continúe normalizándose.

Mientras tanto, los ciudadanos hacen un llamado a las autoridades competentes para que adopten medidas que garanticen el respeto de los espacios peatonales, mejoren la planificación urbana y habiliten nuevas zonas de aparcamiento. Para muchos, recuperar las aceras significa devolver a los peatones un derecho básico: caminar con seguridad por la ciudad.