La inseguridad ha dejado de esconderse en la noche y ahora camina a sus anchas a plena luz del día por ladrones que irrumpen en viviendas particulares cuando sus ocupantes salen a buscar el sustento.

Autora intelectual: Felicidad MANGUE NZENG OYÉ
Los moradores del enclave de Basupú Fistown, ubicado al norte de la Isla de Bioko, están siendo testigos de un cambio de patrón delictivo que en los últimos meses ha hecho saltar todas las alarmas en esta localidad por la oleada de casos de robos domiciliarios que sufren varios vecinos de la comarca mientras cumplen con sus respectivos compromisos laborales y/o profesionales.
Ya no es un hecho aislado. Es una tendencia. Los vándalos sustraen sin miramientos cualquier objeto de valor que encuentran a su paso, ya sea dinero en metálico u otro objeto importante. Uno de los robos denunciados por una vecina del barrio gira en torno a la desaparición de una bombona de gas cuya ausencia notó después de regresar a casa cuando salía del curro: “no es solo un objeto. Es la herramienta que me permite cocinar, comer y ahorrar tiempo después del trabajo. Me preocupa que en pleno día ya estén robando”.
Miguel, otro residente del barrio, ha contado en primera persona el escenario que halló en el interior de su casa tras volver de su rutina campestre: “me fui a la finca en la mañana y, al regresar, encontré la puerta de mi casa abierta de par en par, con señales evidentes de que la habían violado. Me han llevado dinero y otros objetos de valor”.
En su explicación Miguel destaca la astucia y la pericia de los ladrones, en su mayoría jóvenes, según ha afirmado: “los chicos que hacen esto ya no actúan solo de noche. Ahora operan independientemente de la hora; controlan a qué hora la gente no está en casa para forzar las puertas. Emplean mucha inteligencia criminal porque hacen seguimiento de sus posibles víctimas y planifican muy bien sus hazañas”.
La delincuencia ya no hace acto de presencia bajo el amparo de la noche. La vacancia de las casas en horas labores es la luz verde que esperan los atracadores para ingresar salvajemente en aposentos ajenos para robar no solo artículos de lujo, sino bienes domésticos básicos como bombonas de gas, dinero o congeladores.

La inexistencia de vigilancia vecinal es otro aliciente que motiva los robos a plena luz del día en Basupú Fistown, dado que implica una respuesta policial con demoras. Abandonar el hogar entre las 7:00 de la mañana y las 18:00 de la tarde en un barrio bajo asedio delictivo se ha convertido en un ejercicio de alto riesgo.
Ante esta situación, la vecindad solicita a las autoridades el despliegue de un dispositivo policial que realice rondas de patrullaje por toda la comarca a cualquier hora del día o la instalación de una comisaría que conozca las rutinas del barrio. Asimismo, los moradores de este enclave exigen mayor investigación, ya que tienen sospechas de que “si roban a la misma hora, es porque alguien vigila. Hay que romper esa cadena. No pedimos milagros. Pedimos presencia. Porque un barrio donde roban de día, es un barrio que de noche pierde la paz”.
En lo que se espera un pronunciamiento oficial de las autoridades competentes sobre este caso, cunde el pánico en el vecindario: “nos están robando en el horario en que construimos el país: el horario de trabajo. Si nadie vela por el cumplimiento efectivo de nuestro derecho a la propiedad y a la seguridad en el día, nuestra productividad se vuelve indefensa”.