A penas un mes después de la visita del Papa León XIV a Guinea Ecuatorial, los postales de decoración colocados por el Gobierno para adecentar las calles y avenidas del país ya presentan desgastes por acciones indecorosas de la ciudadanía, echando en saco roto la millonaria inversión realizada por el ejecutivo.

Meses antes de la la visita apostólica del Papa León XIV a Guinea Ecuatorial, el Gobierno ecuatoguineano había desbloqueado cuantías millonarias que fueron invertidas en diferentes proyectos realizados en el marco de este histórico viaje. Parte de los fondos liberados por la administración de La Paz fueron destinados para el arreglo y adecentamiento de las principales calles y avenidas de las ciudades incluidas en el itinerario papal, lo que daba un toque resplandeciente a la imagen del país.
Entre los elementos decorativos figuraban carteles y postales públicos que proyectaban instantáneas de lugares emblemáticos y turísticos de la nación (como la Basílica de Mongomo, el Gran Hotel Djibloho, la Plaza de la Independencia, entre otros), y que recorrían los costados de las aceras. Este detalle no pasó desapercibido en la ciudadanía y sigue siendo digno de elogio para muchos. Sin embargo, actualmente está siendo evidente la actitud indecorosa de otras personas frente a estos arreglos que costaron sumas millonarias al Estado.

En Banapá, justo frente al estadio, por ejemplo, se ve el desgaste que sufren estos paneles, ya que salta a la vista la acción que realizan determinados individuos ranjándolos intencionadamente y sin razón aparente. Este comportamiento nada cívico ampliamente extendido en Malabo ha afectado a otros espacios que igualmente disponen de este tipo de material, como el centro de salud de Campo Yaunde.
Algunos ciudadanos califican este fenómeno como “un síndrome de estupidez”. “¡no sé qué ocurre con esta ciudadanía! ¡no sé qué problema tienen con estos carteles para romper los de esta manera!», lamentaba visiblemente molesto un joven interrogado sobre este particular. En la misma línea se ha expresado Juan Carlos, alumno de secundaria del I.N.E.S Rey Malabo: “antes la gente se quejaba de que la fachada de muchas casas o apartamentos situados en esta carretera principal están ya viejas, ahora que se ha maquillado esta supuesta fealdad algunos salvajes están destrozándolo”.

Carmelo, otro estudiante del aludido centro nacional comparte una recomendación sobre este caso a la par que sugiere estrictas medidas disciplinarias para aquellos que incurran en este tipo de prácticas: «por mí, se debería arreglar para que puedan quedar permanentemente y, de paso, sancionar o aplicar severamente a todo aquel que lo vuelva a romper”.
Ante este escenario, donde el inagotable esfuerzo y el compromiso inquebrantable del Gobierno ecuatoguineano por mejorar la imagen del país quiere verse perjudicado por gente antagónica al plan de desarrollo nacional, queda colgada la siguiente cuestión: ¿Qué quiere realmente el ciudadano ecuatoguineano para ver en positivo las obras de sus líderes?