Cientos de personas de distintos barrios de Malabo, entre ellos Sumco, Marina, Lamper y Alcaide, acuden diariamente a las inmediaciones del río Matadero para recoger agua procedente de un tubo instalado de forma particular. La situación pone nuevamente sobre la mesa las dificultades que todavía afrontan algunos ciudadanos para acceder de manera cercana y regular al agua.

El improvisado sistema tiene su origen, según explican los vecinos, en un pozo excavado en las inmediaciones de la zona situada entre los barrios Alcaide y Lamper. De acuerdo con los testimonios recogidos, el agua que brotaba del terreno comenzó a desplazarse hacia el río, lo que llevó al propietario a canalizarla mediante un conducto subterráneo.

“Un señor que vive en esta zona, justo entre Alcaide y Lamper, excavó un pozo bastante profundo para su patio. Como el agua se desbordaba y bajaba hacia el río, tuvo la idea de comprar un tubo e instalarlo para conducir el agua hasta el río Matadero”, explica Carlos, vecino de Sumco.


Una solución improvisada ante una necesidad real

Lo que inicialmente habría sido una infraestructura destinada al uso particular ha terminado convirtiéndose, según los residentes, en un punto de acceso utilizado por personas de varios barrios.

Los vecinos llegan con cubos y otros recipientes para recoger el agua. Algunos aseguran utilizarla para lavar ropa y bañarse, mientras que otros afirman que también la destinan al consumo.

Esta última práctica plantea una cuestión especialmente importante: ¿qué garantías existen sobre la calidad y seguridad sanitaria de este agua? Al tratarse de un punto de abastecimiento improvisado, los usuarios deberían conocer si el agua ha sido sometida a algún tipo de análisis que permita determinar si es apta para el consumo humano.

Una mujer adulta que se encontraba en la zona ha explicado las dificultades que, según su experiencia, existen para conseguir agua cerca de su domicilio.
“Soy una madre con dos niños. Me resulta difícil ir a esperar en cola en el grifo instalado por el Gobierno en la zona de Orfano. Es verdad que el Gobierno está llevando a cabo proyectos para mejorar el abastecimiento de agua, pero pedimos que en cada zona pueda haber al menos tres instalaciones de grifos de agua potable”.

La mujer considera que la distancia hasta algunos puntos de abastecimiento obliga especialmente a las personas mayores a recorrer largas distancias cargando recipientes. “Se ve mal que una persona mayor como yo y otras personas tengamos que andar por ahí con cubos en la cabeza y cruzar las calles solamente porque el grifo instalado no está cerca de nuestra zona”, y ha añadido que “el tubo se ha convertido en una alternativa para los vecinos que no encuentran un punto de abastecimiento cercano, aunque reconoce que se trata de una solución que no debería sustituir a una red pública de agua potable”.


Un problema que va más allá de un simple tubo

Carlos, vecino del barrio Sumco, ha expresado que, el propietario habría excavado el pozo para disponer de agua para su propio uso. Posteriormente, al observar que el agua era abundante y que algunos vecinos también necesitaban acceder a ella, comenzó a permitir su utilización.

Sin embargo, que cientos de personas dependan de una conducción improvisada para obtener agua debería servir como una llamada de atención. La cuestión no es únicamente la existencia del tubo, sino la necesidad de garantizar que los ciudadanos dispongan de puntos de agua potable suficientes, accesibles y seguros cerca de sus viviendas.

Los vecinos valoran el esfuerzo realizado por las autoridades locales para mejorar el abastecimiento, pero reclaman que los proyectos lleguen también a las zonas donde todavía existen dificultades de acceso.

Mientras tanto, el pequeño conducto continúa llevando agua hasta las inmediaciones del río Matadero y, para muchos residentes de Sumco, Marina, Lamper y Alcaide, se ha convertido en una solución provisional frente a una necesidad que no puede esperar.