Ver a personas corriendo a solas o en grupo en la desértica carretera del poblado ya era muy habitual, pero ha crecido con fuerza en los últimos meses y, a juzgar por lo visto, viene para quedarse.

El deporte es salud, y la salud es, a su vez, el motor de la estabilidad y el desenvolvimiento humano en la sociedad. Esta premisa, que parece haber calado hondo en la psique de muchos ciudadanos residentes en Malabo, ha dado pie al desplazamiento frecuente de personas hacia el periférico poblado de Basilé Bubi, al norte de la Isla de Bioko, para trotar o hacer «footing».
Es usual ver cada sábado y/o domingo a personas que, con determinación y energía a tope, suben a la marcada pendiente que lleva hacia este enclave montañoso. Lo que antes se consideraba una hazaña al alcance de pocos mortales con un portento físico privilegiado, se ha convertido ahora en entretenimiento y diversión para cualquier hombre o mujer que se proponga recorrer esta ruta.
Madrugar y ponerse en camino rumbo a Basilé Bubi es actualmente el mejor plan para dar la bienvenida al fin de semana en varios círculos amistosos. Este trayecto que en absoluto es un camino de rosas, es el más duro y sofocante para los corredores residentes en la antigua capital del país, principalmente por la carretera curvilínea en pendiente registrada en la zona, fiel aliado de la fatiga.

«Me gusta el deporte en solitario sin distracción, correr en Basile es una gran ventaja en este aspecto. Cuando eliges Basile Bubi para hacer ‘footing’, eliges el mejor lugar, natural con aire puro y con la mejor ventilación. Una de las mayores ventajas es el clima que ofrece el lugar, además del desafío; llegar a la cima, cosa que no hacen muchos. Cuando lo consigues, te sientes feliz», explica Rambo, amante de la actividad física y asiduo visitante del enclave.
Alcanzar la cumbre de la montaña no implica ganar un premio económico, pero la recompensa es igual de gratificante e inolvidable cuando oteas el horizonte y, de lejos, tienes una visión panorámica, nítida y maravillosa de casi toda la ciudad: el Aeropuerto Internacional de Malabo, la Catedral Metropolitana de Malabo, la Presidencia, el barrio de Ela Nguema, edificios públicos y privados, viviendas, establecimientos de negocio, entre otros.
«En mi caso, me cuesta llegar y volver de allí sin sacar ninguna foto. Cierto es que tengo dificultades, sobre todo, cuando debo regresar. Para los novatos, es recomendable que lleven algo de dinero para pillar taxi, en caso de no poder resistir. No obstante, desde mi punto de vista, hay más ventajas que desventajas», ha matizado Tego, poniendo en evidencia lo dificultoso que es esta hazaña.

Al no existir una receta ni tratamiento médico que detenga la vejez, el deporte períodico emerge como el antídoto perfecto para, por lo menos, ralentizar los signos de la edad sin necesidad de exponernos a arriesgados experimentos quirúrgicos. El «footing» aporta numerosos beneficios en todas las dimensiones de nuestra existencia: física y mental, funcionando como una ventana de escape para evadir el estrés y la ansiedad del día a día.
«Los que practicamos deporte tenemos el corazón más sano que el resto de personas. Nuestra resistencia física nos difiere del resto. Trotar en una zona como Basilé Bubi, que es periferia pura, aumenta mi autoestima, la confianza personal y me permite tener un hábito de vida más saludable», ha relatado Pastor Santiago Nsue abordando el aporte del deporte al cuerpo humano.
Otro corredor, Plácido Mum Gerona, explica que «la subida te mete un trabajo cardiovascular brutal en poco tiempo. Piernas, aumenta la resistencia, subes rápido si lo haces constante. Ir en grupo se siente más como quedada que como entrenamiento. La gente se anima, hay buen rollo y bajas la sensación de esfuerzo».

«Los primeros 15-20 minutos te matan si no calientas. Mucha gente empieza demasiado rápido y revienta antes de la mitad. Si vas solo es fácil ir a tu ritmo, pero en grupo toca esquivar gente y ajustar el paso. Llegar a la meta tiene vistas y un ambiente. Eso te mantiene volviendo cada fin de semana más que cualquier cinta de gimnasio», volvía a añadir el experimentado deportista.
¿Cuándo se convirtió esta práctica aislada en moda? ¿es algo puntual o ha venido para quedarse? ¿en verdad esta actividad impacta positivamente en la salud mental del ecuatoguineano? ¿es mucho riesgo desplazarse a la periferia tan temprano o es solo deporte? Solo el tiempo dará respuesta a estos interrogantes.