Retrato de un peine con el puño cerrado

En Guinea Ecuatorial, algunas expresiones de uso cotidiano adquieren significados particulares dentro de las conversaciones sobre las relaciones de pareja. Una de ellas es “peine afro”, utilizada coloquialmente por algunas personas para referirse a un hombre considerado agarrado o poco dispuesto a gastar dinero. La expresión se relaciona con la imagen de un puño cerrado, una mano que no se abre y que, por tanto, no suelta.

“Mano cerrada, que no sueltan”, explica una de las personas consultadas al referirse al significado que atribuye a esta expresión. La comparación se utiliza principalmente en conversaciones informales y, en determinados casos, aparece vinculada al comportamiento económico de los hombres dentro de las relaciones sentimentales.

Para Daniela, esta percepción no puede aplicarse a todos los hombres guineanos. Considera que, dentro de las relaciones conyugales, existen hombres que son generosos con la mujer que aman y que muestran su disposición a ayudar cuando existe afecto. “Cuando quiere a la mujer, se nota su mano abierta”, sostiene. Desde su punto de vista, el mismo comportamiento puede observarse en las mujeres, ya que, cuando existe amor, también se tiende a tratar bien y ayudar a la persona querida.

La periodista y feminista Catalina Obono señala que la asociación entre el peine afro y una persona que no da o no comparte pertenece principalmente al terreno de las percepciones sociales. “Generalmente, socialmente se ha relacionado el puño afro con la persona que no da, que no abre”, explica. Añade que algunas mujeres utilizan esta expresión para referirse al hombre que no aporta económicamente, aunque considera que se trata de una percepción subjetiva.

En las conversaciones sobre esta expresión también aparecen opiniones más generales sobre el comportamiento económico de los hombres guineanos. Flor, estudiante de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial, establece una relación directa entre el puño cerrado y la idea de ser agarrado. “La relación que existe entre ambos es que los dos comparten lo mismo de ser agarrados”, afirma. En su apreciación personal, esta característica estaría presente en una gran parte de los hombres guineanos, aunque reconoce que no se refiere a todos.

La expresión también genera una respuesta por parte de algunos hombres, quienes comparten la existencia de comportamientos que consideran agarrados, pero plantean la cuestión desde otra perspectiva. En sus argumentos aparece la percepción de que algunas mujeres esperan recibir dinero, regalos o ayuda de los hombres sin que necesariamente exista la misma disposición a aportar dentro de la relación.

La discusión, de este modo, se sitúa alrededor de las expectativas económicas que hombres y mujeres pueden tener en una relación sentimental. Mientras algunas de las mujeres consultadas asocian la generosidad masculina con la capacidad de abrir la mano y ayudar a la persona amada, algunos hombres cuestionan que la responsabilidad económica deba recaer exclusivamente sobre ellos y reclaman una mayor reciprocidad.

En este contexto, “peine afro” funciona como una expresión coloquial para describir, según quienes la utilizan, a una persona que mantiene la “mano cerrada” cuando se trata de compartir o gastar. Su significado, sin embargo, aparece condicionado por las experiencias y percepciones de quienes emplean el término.

Más allá de la expresión, las opiniones recogidas sitúan en el centro de la conversación una cuestión recurrente en las relaciones de pareja: la manera en que hombres y mujeres entienden la ayuda económica, la generosidad y la reciprocidad. Para algunos, abrir la mano es una manifestación de afecto; para otros, una relación también debe implicar que ambas partes aporten y compartan responsabilidades.

Así, el “peine afro” se convierte en una expresión utilizada para hablar de una mano que, según sus usuarios, permanece cerrada. Una forma coloquial de describir el comportamiento económico dentro de las relaciones y que, en las conversaciones recogidas, refleja distintas percepciones sobre lo que significa dar, recibir y corresponder.

El peine afro con el puño cerrado surgió como un símbolo de identidad y orgullo negro, especialmente durante los movimientos de reivindicación de los derechos civiles y el Black Power en Estados Unidos, en las décadas de 1960 y 1970.

Según artículos publicados, el puño cerrado representaba resistencia, unidad y lucha contra el racismo, mientras que el peine afro simbolizaba el orgullo por el cabello y la identidad africana. Con el tiempo, ambos elementos se convirtieron en símbolos culturales de dignidad, libertad y orgullo afrodescendiente.